lunes, 2 de abril de 2012

193 años de la Epica las Queseras del Medio


193 años de Las Queseras del Medio.





No hubo el éxito esperado en la Campaña de los Llanos; sin embargo, el prestigio de los llaneros aumentó considerablemente antes de la Campaña de Nueva Granada. El 2 de abril de 1819, los patriotas triunfan en un lugar llamado las Queseras del Medio.


“Morillo llegó a la ribera izquierda del río Arauca y acampó en la Mata del Herradero, una milla más abajo del punto en que nos hallábamos.
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Aquel mismo día, a las tres de la tarde, se pasó a nosotros un oficial de caballería llamado Vicente Camero, y antes de presentarse a Bolívar me informó de que Morillo había organizado un plan para hacerme prisionero.

Después de oír la relación del oficial corrí a ver a Bolívar, y habiéndole referido el plan de Morillo, le dije que si él me permitía pasar el rio con un corto número de los míos, yo con mi táctica habitual atraería a los realistas hasta frente al lugar en donde estábamos, y si Bolívar mandaba a emboscar al enemigo en las orillas del río a las compañías de granaderos y cazadores con toda su artillería, podríamos dar un buen golpe a los españoles; pues cuando le tuviéramos en el punto citado, yo cargaría de frente al mismo tiempo que nuestras fuerzas al asecho atacasen de frente.

Accedió Bolívar a mis deseos, e inmediatamente con ciento cincuenta hombres crucé el río, y a galope nos dirigimos al campamento de Morillo.

.Allí se encontraban los dos ejercicitos separados por el rio Arauca. El de Morillo era muy superior al de Simón Bolívar, por lo cual éste no podía enfrentarse a una batalla campal. Es ahí cuando a Páez se le ocurre inventar una de las suyas. Temerariamente toma a 150 de sus mejores lanceros, para con ellos a nado el río cabalga en la otra ribera y se acerca valientemente hasta ponerse a tiros de fusil de los realistas. Como lo esperaba Morillo, nueve sus fuerzas contra él, entonces el “catire” comienza a retirarse divididos en grupos de veintes hombres.

Consistía en que si yo volvía a provocar al ejército del modo en que lo había hecho el día anterior, atacándolo y fingiendo retirada para volver inmediatamente a la carga, Morillo se movería contra mí con todo el ejército para obligarme a huir sin poder volver la cara, y ya en fuga me perseguirían doscientos hombres escogidos de la caballería, montados a caballos de buena carrera y resistencia, para acosarme y hacerme prisionero

Estos lanceros, en rapidísimas maniobras, una veces contra atacan y otras apresuran la marcha corriendo dispersos, como si estuvieran a punto de desbandarse. Así alejan al enemigo del grueso de su ejercicito.


Finalmente Páez, al ver cumplido su objetivo, se percata que toda su caballería forma un solo cuerpo. Y de pronto, grita con furia a los cuatros vientos: se oye su famoso grito: "¡vuelvan caras!" (Quizás: "¡Vuélvanse carajos!" o "¡Vuelvan carajos!"), y los llaneros se vuelven y se lanzan contra los escuadrones realistas hasta alcanzar la victoria.


Muy apurada era entonces nuestra situación, pues el enemigo nos venía acorralando por ambos costados con su caballería y nos acosaba con el fuego de sus fusiles y cañones, cuando afortunadamente el valeroso comandante realista Narciso López me brindó la oportunidad de pasar con alguna ventaja a la ofensiva


Cargó Rondón con la rapidez del rayo, y López imprudentemente echó pié a tierra con sus carabineros; Rondón le mató alguna gente y pudo efectuar su retirada sin que lograsen cercarlo.
Al ver que las dos secciones de caballería no formaban más que una sola masa, para cuyo objeto había ordenado el movimiento a Rondón, mandé a mi gente volver riendas y acometer con el brío y coraje con que sabían hacerlo en los momentos más desesperados.
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Cuando vi a Rondón recoger tantos laureles en el campo de batalla, no pude menos de exclamar: Bravo, bravísimo comandante. General, me contestó el, aludiendo a una reprensión que yo le había dado después de la carga que le dieron a López pocos días antes, “General, así se baten los hijos del Alto Llano”.
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Todo contribuía a dar a aquel combate un carácter de horrible sublimidad: la noche que se acercaba con sus tinieblas, el polvo que levantaban los caballos de los combatientes de una y otra parte confundiéndose con el humo de la pólvora.

La caballería enemiga se puso en fuga; la infantería se salvó echándose sobre el bosque y la artillería dejó sus piezas en el campo, lo cual no pudimos ver por la oscuridad de la noche. Finalmente, mucho antes del amanecer se puso Morillo en retirada para Achaguas.
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Bolívar con los demás jefes del ejército desde la otra parte del río, había presenciado la refriega.

Sólo la noche y un bosque favorecen la retirada de Pablo Morillo, impiden la derrota total de los realistas.
Bien se comprenderá ahora que el general español no me perdonara aquella mala pasada que yo le había jugado en sus mismas barbas y que estuviera deseoso de hacérmela pagar con usura.

En la Campaña de Los Llanos; el prestigio de los llaneros aumentó considerablemente antes de la Campaña de Nueva Granada. El 2 de abril de 1819, los patriotas triunfan en un lugar llamado las Queseras del medio.
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Luego de esta batalla Bolívar condecoró a Páez y sus ciento cincuenta lanceros con la Orden de los Libertadores dándoles esta proclama: “¡Soldados! Acabáis de ejecutar la proeza más extraordinaria que puede celebrar la historia militar de las naciones. Ciento cincuenta hombres, mejor diré, ciento cincuenta héroes, guiados por el impertérrito Páez, de propósito deliberado han atacado de frente a todo el ejército español de Morillo. Artillería, infantería, caballería, nada ha bastado al enemigo para defenderse de los ciento cincuenta compañeros del intrepidísimo Páez. Las columnas de caballería han sucumbido al galope de nuestras lanzas; la infantería ha buscado un asilo en el bosque; los fuegos de sus cañones han cesado delante de los pechos de nuestros caballos. Solo las tinieblas habrían preservado a ese ejército de viles tiranos de una completa y absoluta destrucción.”

El triunfó militar de José Antonio Páez en la batalla de Las Queseras del medio, contribuyó a acrecentar su fama como la “Primera lanza de los Llanos”, como consecuencia murieron 400 soldados de Morillo y muchos heridos, y por el lado de Páez apenas murieron dos soldados y hubo 6 heridos.



Samuel Omar Sánchez Terán
Miembro de la Red de Historia, Memoria y Patrimonio de Cojedes.


1 comentario:

  1. Muy bueno Omar, lo felicito esa es nuestra historia, nuestra identidad.

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