martes, 7 de agosto de 2012

Los relatos orales de Doña Rosa Moreno y su hija Lesbia

La sombra que vio Doña Rosa Moreno.

Este relato paso hace unos años en el sector “Los Malabares”, ubicado en San Carlos Estado Cojedes. Doña Rosa Moreno, habita en la calle Mariño, a 3 casas del Ambulatorio, esta con sus hijos: Argenis “la vieja”, Lesbia y Emiro Pedreañez “cara e niña” y un personaje que vino de Colombia, Hernán Aguirre, trabajador y buen amigo, se encariño con la familia y vivía con ellos. Sucedió una noche, ella está en la casa de su hija, con ella viven sus dos hijos menores e igualmente Aguirre, tenía su cuarto. Ese día Doña Rosa, se queda hasta que llegara son casi las 11 están ya acostados, la ventana del cuarto está entre abierta, la luz del poste que está cerca ve reflejado dos enormes bultos, dice: “¡Ay Dios mío!, se le viene a la mente que Lesbia y Andrés, están discutiendo, llama al paisa Aguirre, al oírla se levanta asustado pensando que algo había pasado, cuando llega para asombro de ellos, la casa tiene techo de raso y oyen como si estuvieran caminando sobre él; ella se persigna y dice: “ no digas nada”, Aguirre, se extraña, pero como buen Colombiano, se queda remolón y siente un frío, salen los dos hacia afuera, ven sentado frente a su casa al “negro” Míreles, le preguntan: “¿No has visto a Lesbia o alguien frente a la casa ?.No Doña Rosa, tengo un rato sentado aquí y nada. Cuando Doña Rosa Y Aguirre, están entrando a la casa, ven a través de la ventana a dos sombras que están ahí y desaparecen en frente de sus ojos. Así se supo cómo a Doña Rosa Moreno, vio unas sombras que la asustaron.
Este relato es de Doña Rosa Moreno, compilado por Samuel Omar Sánchez Terán.

 La aparición bajo un palo de Agua.

Este relato es verdadero, es de los tantos que hay de la tradición oral de San Carlos. Para ese tiempo la señora Rosa Moreno, está viviendo en casa de un familiar ubicada en la calle Silva, casi a dos cuadras del cementerio, esos hogares antes eran de bahareque con techos de zinc; y les dejaban un pequeño cañizo al frente como una especie de porche. Está cayendo un recio palo de agua, desde las 7 y son las 9 de la noche y tan fuerte es que metía miedo porque la brisa sonaba como un fuerte silbido, la señora Rosa, un poco asustada, ya había prendido una vela y ofrecida a la Virgen de la Candelaria, para que aplacara ese ventarrón, está entre abierta la ventana de la sala, cuando se dirige a cerrarla, ve a una persona de unos 40 años de edad, debajo del cañizo, se asombra un poco, le llama la atención que no lo ve mojado con esa lata de agua que está lloviendo, al verla le dice. “ buenas noches señora, será que tiene la amabilidad y me regala un vaso de agua”, como no espere un momento, agarra un pocillo de peltre se dirige a la pimpina de agua, se regresa con el vaso para el visitante, cuando llega a la ventana, está el hombre parado le ve los ojos que parecen dos brasas de fuego, se persigna diciendo: “ Dios Santo, Señor, librarme de esta aparición”, va rápido al cuarto en la cama esta acostada la niña Aurora, le da un piñizco en la nalga y esta pega un grito de llanto, ahí la aparición despareció, la señora calma a la niña y da las gracias a Dios, por haberla salvado de ese espanto. Al día siguiente se supo cómo a la señora Rosa Moreno, la habían asombrado bajo un palo de agua.

Este relato es de Doña Rosa Moreno, compilado por Samuel Omar Sánchez Terán.

El ánima de las 6.

Este relato es de la tradición oral de San Carlos Estado Cojedes. Sucedió hace mucho en el sector conocido como “Los Malabares”, en la calle Mariño cruce con callejón Mariño, en una vivienda rural, la cual vive Lesbia Moreno. Desde los tiempos de nuestros abuelos, se ha comentado que hay animas las cuales están en pena, que recogen sus pasos al igual que hay horas donde salen en busca de una luz para subir a donde deben ir. Un día cualquiera de la semana, esta Lesbia, hablando en casa de su mamá Rosa, la cual está a 20 pasos de donde esta vive , conversando de todo, acompañado con una taza de café con leche y galletas. Son las 5 de la tarde Lesbia, se despide de su mamá, va a su casa, ya Cenely, había preparado la cena, se ponen a ver un rato la televisión y esta última se fue a bañar, en dichas casas rurales, el baño está dentro, son las 6 en punto, Lesbia, aun en el cuarto y tiene la puerta abierta . Cuando ve pasar a una mujer no mayor, con un vestido de color entre blanco y beige, esta se extraña, la ve de nuevo que va hacia el baño Lesbia dice: “¿Dónde estás Cenely”? Le responde bañándome señora Lesbia, ahí esta se levanta disparada como un resorte se asoma a la sala y no ve a nadie, en ese instante viene saliendo del baño Cenely, le dice: “¿Qué le pasa señora Lesbia?” Acabo de ver a una mujer pasar por la sala, se persignan las dos, comentan, esa son animas que andan recorriendo en busca de una luz. Amen dicen: “que descansen en paz” y se ponen a rezar un padre nuestro. Pasado esto se sientan a cenar y todo olvidado. Este relato es de Lesbia Moreno, compilado por Samuel Omar Sánchez Terán.

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