lunes, 14 de junio de 2010

La fabricacion de la Arepa


Nuestra tradicional arepa, ha sido el pan nuestro de cada día de muchas generaciones de venezolanos. Nos viene desde épocas muy remotas, de nuestros antepasados los indígenas que cultivaban el maíz como su principal fuente de nutrición.

La arepa es el derivado principal de este grano milagroso, pero en esta segunda mitad del Siglo XX se ha ido perdiendo frente al pan de trigo, por una seria de factores externos, entre ellos el tiempo, la prisa, la falta de personal de servicio (domestica), todo ello, juega un papel preponderante en el quehacer diario caluroso, apuradas para preparar el almuerzo al marido y a los hijos, prefieren pasar por una panadería, antes que ponerse a fabricar una arepa que cuesta trabajo y dedicación, no obstante, las facilidades actuales, entre ellas los nuevos artefactos donde se hacen hasta seis arepas de un golpe en apenas 10 minutos, esta modalidades son modernas muy diferentes a las de época de nuestras abuelas donde la fabricación de la arepa era un proceso lento y laborioso, que comenzaba al día anterior, cuando se bajaban las mazorcas de la troja donde estaban almacenadas o entrojadas y se iniciaba la labor vespertina. Primero se quitaba cuidadosamente las hojas evitando romperlas, es lo que se llamaba pelar el maíz, luego se desgranaba en una totuma; las hojas se empleaban para envolver la hallaquita de la cena y la tuza para otros menesteres. La segunda etapa consistía en pilar el maíz en un pilón de madrea, con una mano de pilón o dos manos a golpe y golpe las mujeres hacían su trabajo hasta triturarlo, mientras el sudor les chorreaba por todo el cuerpo.

Después se soplaban una bate de madera o se venteaba como decían otros, de ahí se sacaba el nepe que servía para alimentar a los cerdos, el pico para los pollos.

Después la tercera etapa consistía en sancochar el maíz previa una buena lavada, haciéndolo en una olla o en una lata de kerosénera y una buena lumbre. El siguiente día muy de mañana se comenzaba a molerlo en un molino, quién lo tenia, sino en una piedra especial para el caso: se amasaba la masa y las manos cariñosas de la mujer acostumbrada a este trabajo diario le iba dando la forma redonda para echarlas al budare, quizás mientras hacia esta operación cantaba una canción para reconfortar el espíritu.

El budare estaba caliente, previamente alimentado con leña, finalmente se bajaban y se tostaban en la parrilla debajo del budare, se raspaban y de ahí al plato para degustarla en el desayuno con queso y mantequilla y una taza de guarapo, sino como pan para el almuerzo.

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