martes, 29 de mayo de 2012

La aparición en “La Morena”.

 Don Domingo García, hombre venido de El Baúl, llega en el año de 1955 al sector “La Morena”, en San Carlos, a una casa ubicada en la calle Federación entre las esquinas de la Alegría y Madariaga, le gusta jugar barajas en especial caídas y el tute, muchas veces lo hacen en el hogar de la señora Teresa Sánchez y se pasan horas con otros vecinos entre ellos la señora María Rivero, don Pánfilo y doña María Seijas.
 Le gusta ir por los lados del Cerro San Juan sobre todo donde esta el negocio del recordado “El Pilón de Juan Bimba” de Marcos Vilera, una noche del día miércoles del mes de abril, sale de su casa como a las ocho de la noche, se pone un pantalón blanco y una camisa de color kaki , unas alpargatas de suela , al llegar se ponen a jugar unas partidas de barajas se entretienen con unos deliciosos jugos de piña, están unas vecinas animando porque Don Domingo junto a otros compañeros le han puesto varios zapatos a el otro equipo, al haber perdido varias partidas de caída, cuando se despiden es la una de la mañana, le dicen: “ Domingo, ten cuidado recuerda que sale una mujer que asombra cerca de la iglesia Santo Domingo” , tranquilo les responde: “ aquí va un llanero con guáramo”, se ríe se viene hacia “La Morena”, nota que los perros están ladrando asustado, un viento helado viene bajando desde el Cerro San Juan, esta cerca de la iglesia, delante de él aparece una mujer que no sabe de donde salio, esta vestida con una bata totalmente blanca, el pelo negro le brilla en la noche, siente un escalofrío… no le para y sigue su camino al rato se desaparece , ahora se pone nervioso, se persigna, reza un padre nuestro , apura el paso en la siguiente cuadra siente unos pasos, voltea y es la mujer pero ahora esta envuelta en una negrura, casi se desmaya del susto, se acuerda que lleva en el bolsillo del pantalón un caja de chimo , la saca y toma una pella, camina mas rápido la brisa de la mujer lo lleva coleado, siente que le falta la respiración esta a media cuadra de su casa siente las piernas pesadas hace un esfuerzo sobrehumano logra llegar ,una fuerte brisa se convierte en ventarrón que trata de envolverlo como puede abre la puerta y cerca esta la imagen de la Virgen del Carmen la abraza y le pide que le aleje esa aparición, en ese momento la mujer pega un grito aterrador que la sangre se la heló del miedo y por obra de Dios, la mujer se alejo, como pudo cerro la puerta y se acostó que del susto lo hizo con todo y ropa. 

 A la mañana siguiente se supo como a Don Domingo García, por andar jugando cartas en el Barrio San Juan, la llorona lo asusto. 

 Este cuento es de Samuel Omar Sánchez Terán, basado en el relato oral de mi padre Samuel Elías Sánchez.

 Samuel...el de Los Malabares.

 El hijo de Samuel Elías Sánchez “el morocho” y Doña Carlota. 
TSU. En Producción de Medios de Comunicación Social.
 Miembro de la Red de Historia, Memoria y Patrimonio de Cojedes.

 Sugerencias al correo: omar17_8471@hotmail.com. 

 Nota: Varios de estos cuentos son relatos orales de mi padre el cual ya cumplió este 24 de mayo un año de su inesperada partida , pero desde el cielo estarás disfrutando como tu hijo los recreo para así darlos a conocer, gracias “mi viejo” y bendición.

martes, 22 de mayo de 2012

Cuando asombraron a Doña Rosa y Astrid Manrique.


Este es un relato de la rica tradición oral de la Parroquia Manuel Manrique, siendo su Capital Manrique, ubicado en el Municipio San Carlos del Estado Cojedes.
 Esta historia es la purita verdad por eso los caminantes de las noches dan fe de ello. Sucedió hace pocos años en Manrique, fallece la señora Juana de Ramírez, la esposa de José Ramírez, la noticia llega a San Carlos a casa de la señora Rosa Elvira de Delgado, ella convido a su nuera Astrid Manrique, se van las dos son las 6 de la tarde y agarran la carretera vía Manrique, antes de llegar al velorio Astrid, decide entrar a la casa de su cuñado Beltrán, hijo de Doña Rosa, ahí se entretienen hablando y echando cuentos, Doña Rosa dice: “chica mira son las 7 de la noche” , está bien dice Astrid, se despiden y se van al velorio de la señora Juana de Ramírez, están rezando y acompañando a la familia cuando son las 10 de la noche, llega una señora y dice: “!ah mundo! Hace unos minutos acaba de fallecer la señora Hernández, dice Astrid: “chica tenemos que ir” Doña Rosa dice: “pero a estas horas”, se despiden de la familia Ramírez, Astrid, va manejando su carro con cuidado porque para dicho sitio la carretera esta mala, al llegar ven a la señora María Gertrudis conocida con el apodo de “mamàdela”, le dan el pésame y la difunta esta aun en la cama acompañada de unos familiares y las otras hijas se encuentran en San Carlos haciendo los trasmite con la funeraria, las acompañan y cuando son las doce de la medianoche, se despiden y se vienen antes le dice Doña Rosa: “bueno compañera, ya es tarde vámonos poco a poco además una pequeña llovizna había caído”, Astrid le comenta. “ tranquila vieja”, viene manejando despacio y conversando de las dos amigas que han fallecido, cuando llegan a la bajada del balneario “Los Castores”, el carro se apaga de repente...no da ni palante ni para atrás, se bajan las dos a ver si alguien pasa a esas horas y las auxilie, un viento helado viene bajando de Manrique se ve una espesa neblina que las envuelven, las dos se estremecen y empiezan a temblar, Doña Rosa por instinto dirige la mirada hacia un lado de la carretera donde está un árbol de mango y otros de merey, ve a un hombre y este medio voltea su cara es blanca, nota que los pantalones son de color gris y lleva puesta una camisa de color blanca, Doña Rosa dice: “ mira muchacha no te asuste... pero en la pata del mango y del merey hay un muerto ahorita “ Astrid, dice : “donde vieja” esta le dice : “allá chica” “ Astrid, mira y no ve nada : “ !ah pues Doña Rosa¡ No veo nada”, se hace un silencio nunca sentido por las dos; una fuerte brisa llega estremeciendo los árboles y un frío les recorre todo el cuerpo Astrid, se pone como las gallina grifas espelucada, Doña Rosa se pone a rezar un Ave María y Astrid la acompaña, se meten en el carro y por obra de Dios, Astrid logra encender el vehículo y se vienen, Doña Rosa voltea y, lo ve aun en la mata de mango Astrid, ve por el retrovisor y logra ver al hombre, este le saca la mano, ella frena bruscamente y pregunta Doña Rosa ¿Que pasa muchacha? Le dice: “ lo vi y me saco la mano”, en ese momento viene un carro desde San Carlos y pasa por un lado de ellas alumbra el sitio donde está el muerto y nada, ahí si Astrid, arranca el carro y pisa el acelerador vienen las dos callada y cuando llegan al sector conocido como Mango Redondo, es que reaccionan Astrid, viene pálida y le dice a Doña Rosa, “chica que fue eso”, le dice ella “que va a hacer es un muerto y estos no dan la cara”.
 Al día siguiente comentan como a Doña Rosa y Astrid Manrique, el muerto las asombro en “Los Castores” de Manrique.

Este cuento es de Samuel Omar Sánchez Terán, basado en el relato oral de Doña Rosa de Delgado.

 Samuel...el de Los Malabares.
 El hijo de Samuel Elías Sánchez “el morocho” y Doña Carlota.
TSU. En Producción de Medios de Comunicación Social.
 Miembro de la Red de Historia, Memoria y Patrimonio de Cojedes.
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jueves, 17 de mayo de 2012

Aquellos cazadores de Pájaros.


 A mediados del año 1977, en el barrio “Los Malabares”, se respira los aires de pueblo, abundan las matas de mangos del tipo bocado, burrote, piñita entre otros al igual que  de naranja y guayabas. Espectacular son  las tardes y  ver las bandadas de pericos posados sobre los copos de los àrboles, escuchar sus cotorreos...dígame cuando se ponen a pelear que alboroto hacen, igualmente oír el canto de pájaro cristofué, del bengalí, el chirulí.
 Un sueño ver ese paraíso...son pocos los sitios en donde se observa el compartir de la naturaleza, muchos solares de las distintas casas se observa y así empezó esos cazadores de pájaros.
Dicha camarilla de muchachos son: Roberto Hernández (robertico o chivo arrecho), José Marín (cheo), Ismael Garmendia (bachaco), Manuel Matute (malu), Emiro Pedreañez (cara e niña), Rómulo ( burro negro), Eucadio Materan (locadio), José Domingo Míreles ( mingo o cotejo), Tricilio Diloreto, otro de los cazadores que tenia una gran variedad de pájaros, pero lo hacia solo es Ciro Arias.
 Un día cualquiera de la semana se ponen de acuerdo para ir a cazar pájaros, cada uno pide permiso a sus padres y se van para el barrio “El Carmen”, donde esta ubicado actualmente el Terminal de Pasajeros, había pocas casas, lo que si abundaba era el monte y culebras por sipotazos, abundaban los pájaros de variedades distintas.
La camarilla se ha llevado en las jaulas sus mejores pájaros pitadores entre ellos: “los pico e' plata negro y azul, cuando cantan los demás se acercaban y quedan atrapados en un varilla de alambre impregnada con pega, la cual es hecha por ellos mismo, el famoso chicle negro o papaupa, se le agrega leche del árbol conocido como pan de palo, lecherito y caucho, quedaba que cualquier cosa la toca y se pegaba. Se van a las 3 de tarde a la faena de cacería, se llevan una cantimplora con agua para calmar la sed, igual varios panes salados rellenos con diablitos.
Han caminado casi 4 kilómetros desde la calle principal, y llegan donde esta el comedero de los pájaros. Dicho sitio es una montaña donde sobresale una arboleda de mangos, y un pequeño riachuelo donde se acerca una variedad diversa de pájaros, al igual que de conejos, lapas, venados, ¡guau! Una belleza, hasta monos y araguatos se ven trepados en los copos de los árboles. Preparan las jaulas son casi las 5 de la tarde y cosa rara no han agarrado ni un solo pájaro, ni han aparecido ningún animal a tomas agua al riachuelo ni bullas oyen, ni el cantar de los grillos, se siente un silencio de tumba...
Dice “mingo”: < ¡gua muchachos que pasará!>, no hay pájaros, parece esto un cementerio” dice Ismael, pero antes se persigna: “cállate culillo, no digas eso”; José “cheo” les repica: > estos guaros si son patulecos> “y se ríe. En ese momento empiezan a llegar una gran variedad de pájaros nunca vistos por ellos y un canto que los deja embobados... se ponen más alegre que gallina comiendo maíz, de repente... los araguatos están aullando como asustados, un brisa hace su aparición estremeciendo todos los árboles, en la lejanía oyen un perro latir, algo anda mal, un intenso frío les recorre todo el cuerpo a cada uno de ellos, de la nada aparece una especie de águila y dice “malu” > que de pinga muchachos...>.
Ven aparecer un remolino y llega donde esta el águila extiende ella sus alas y se van agrandando que la cabeza se pone del tamaño de un burro, emite un sonido que les llega hasta los tuétanos, ahora si el miedo los agarró, a Ismael, los pelos se les alisaron y por primera vez los tuvo lisos, el malu, se puso blanco y eso que es de color, el guaro cheo, quedó como estatua en plaza Bolívar, “cara e niña” temblaba como gelatina, robertico pego un grito y alcanzó a decir: “ ¿Que vaina es eso muchachos?”.
Del susto lloran y como pueden agarran las jaulas de los pájaros y salen corriendo como estampida de ganado desbocado, los panes volaron por los aires, la cantimplora la dejaron y mientras salían de la selva, se oyen los pájaros que se ríen de ellos y una voz se escucha como salida de ultratumba... vengan a cazar, vengan a cazar... Salen más asustados que ratón en fiesta de gatos, nunca más fueron a cazar dicha camarilla de amigos de “Los Malabares” a ese sitio.
 Este cuento es de la rica tradición oral de la comunidad “Los Malabares” y es de mi autoría.

 Samuel...el de Los Malabares.
El hijo de Samuel Elías Sánchez “el morocho” y Doña Carlota.
 TSU. En Producción de Medios de Comunicación Social.
Miembro de la Red de Historia, Memoria y Patrimonio de Cojedes.

jueves, 3 de mayo de 2012

Batalla de La Independencia en suelo cojedeño

Conmemoración de los 200 años. La Batalla de Cojedes.

En la población de Cojedes, conocida popularmente como Cojeditos, cerca del lugar denominado “Cerro Grande”, se ubica el sitio donde ocurrió La Batalla de Cojedes el 2 de mayo de 1.812.
 El general José Antonio Páez avanza hacia San Carlos por órdenes de El Libertador Simón Bolívar. Estaba en la Villa de San Carlos de Austria el Brigadier Realista Miguel La Torre, quien comandaba tres mil hombres para el combate.
 Al llegar Páez, encontró un Batallón de caballería que “salía de ella y la arrollamos con nuestras cargas, penetrando hasta la misma Plaza donde estaban acuarteladas las tropas, en las casas de alto, de allí nos hicieron fuego y tuvimos que retirarnos fuera de ella ciudad”. La Torre salió de San Carlos y tomó posesión del cerro San Juán. Páez duro cinco días en la llanura cercana, frente a él.
La sospecha que La Torre estaba esperando refuerzos hizo que Páez se decidiera a marchar hacia el pueblo de Cojedes, para reunirse con las fuerza de Caballería del Coronel José Antonio Rangel, quien estaba en Cabudare y reforzarse con su tropa. Pero Rangel le desertaron gran parte de sus tropas y solamente le quedaban doscientos hombres de caballería, los cuales estaban a disposición del “Centauro de los Llanos”. Batalla de Cojedes 02-05-1818
El historiador Esteves narra los hechos: “La Torre llega el día 23 de abril a SAN CARLOS y Correa se le incorpora el 30. El 1ro de mayo la descubierta realista se topa en CAMORUCO con Páez, al oeste de SAN CARLOS, pero retrocede buscando atraerlo. Páez se presenta el 2 de mayo con 300 hombres en el llano de COJEDES, o llanura de ONOTO, al occidente de SAN CARLOS, y le presenta formal batalla a La Torre que tiene 1000 efectivos.
 Se traban en combate y al final de la cruenta lucha, después de grandes pérdidas por ambos lados, los dos bandos reclaman el triunfo proclamándose vencedores por su parte” (Edgar Estévez: Ob. Cit. P 117).

La versión realista de esta batalla aparece en la Gaceta extraordinaria de Caracas del jueves 7 de mayo de 1818, donde Pablo Morillo le oficia al Capitán General y le comunica que, con fecha 2 de mayo, el Brigadier La Torre desde el pueblo de Cojedes le informa lo siguiente: “A la madrugada del día de hoy salí de SAN CARLOS con dirección a este punto, donde presumía podría encontrar los enemigos. Marché seis leguas hasta CAMORUCO, donde pensé sestear, en cuyo momento se presentó la vanguardia del rebelde Páez, que unido ya a Rangel, Romero y Cuesta marchaba sobre SAN CARLOS,.
 Rechazada aquella en número de 300, continué un movimiento, decidido a batirlo donde me presentase la batalla, y en efecto la presentó a un cuarto de legua del pueblo de COGEDES, once leguas de mi anterior posición en SAN CARLOS. Sus fuerzas ascendían a 1500 caballos largos, y dos batallones de infantería, que en su total tendrían de 600 a 800 hombres.
El terreno era un llano inmenso. Mi formación fue por masas en batalla los batallones, y la caballería a los flancos y retaguardia. En esta disposición los ataqué y vencí a paso de carga. Su infantería nos recibió rodilla en tierra y armas presentadas hasta medio tiro de pistola, que rompieron y rompimos el fuego. A corto rato fue abandonada su infantería de las grandes masas de caballería, en cuyo momento fue totalmente degollada por nuestra caballería, que continuó sus ataques contra la enemiga, y la victoria se decidió en todas sus direcciones por las armas del Rey nuestro señor. La pérdida total de los rebeldes pasa de mil hombres. La nuestra llegará a ciento entre muertos y heridos...” (Gaceta de Caracas: Vol. VII: p 1445).
La versión patriota aparece reflejada en el boletín del ejército libertador del 13 de mayo de 1818, firmado por Santander: “...La división del General Páez marchó sobre SAN CARLOS que ocupó después de haber sido completamente batida la columna enemiga, que inútilmente emprendió defender aquella ciudad...
Los enemigos, resolvieron salir contra las fuerzas del General Páez, y al efecto reunieron todas sus guarniciones de las plazas, y aun los cuerpos cívicos de Caracas. Con este nuevo ejército, bajo las órdenes del Brigadier La Torre se presentaron el 2 del corriente en las llanuras de COJEDES, en donde nuestras tropas esperaban con impaciencia.
Es aquí donde se ha dado su combate sangriento, y en donde los españoles han acabado de conocer la superioridad de nuestra caballería... Nuestro ejército le aguardó en formación de batalla: El General Anzoátegui mandaba la infantería, el Teniente Coronel Cornelio Muñoz la caballería de la derecha, y el Coronel Iribarren la de la izquierda; el Coronel Rangel mandaba la reserva... El campo quedó cubierto de mil cadáveres, multitud de armamento, municiones, comisarías, y gran cantidad de prisioneros. El Brigadier Correa, jefe del Estado Mayor General, y el Coronel González Villa, han muerto entre otros oficiales de graduación...” (Escritos del Libertador: Tomo XIII p 238).

Es una de las batallas donde fue escenificada en tierras de Cojedes y se cumplió 200 años, es bueno que se conozcan estas efemérides y sobre todo que se haga un monumento donde sucedió este hecho histórico.

Samuel Omar Sánchez Terán.
El hijo de Samuel Elías Sánchez (el morocho) y Doña Carlota
 Samuel…el de Los Malabares.
 TSU. En Producción de Medios de Comunicación Social.
 Miembro de la Red de Historia, Memoria y Patrimonio de Cojedes
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domingo, 29 de abril de 2012

 Hoy se cumplen 224 años del nacimiento del Procer de la Independencia Fernando Figueredo.

Biografía Fernando Figueredo Mena.

 La casa de los Figueredo está situada en pleno centro de la ciudad de San Carlos estado Cojedes, en el cruce de las calles Sucre y Figueredo. Este inmueble es fiel reflejo de la arquitectura colonial venezolana de finales del siglo XVIII.
 En esta casona vieron la luz del mundo tres próceres de la patria: el Teniente José María Figueredo, el Capitán Faustino Figueredo; y el Coronel Fernando Figueredo; los dos primeros murieron en el campo de batalla, en el fragor de la lucha independentista; mientras que el tercero, insigne hijo de San Carlos, alcanzo los laureles del triunfo en la magna gesta épica venezolana, participando en numerosa batallas, entre ellas: Queseras del medio, Boyacá y Carabobo.
Su origen se remonta a finales del siglo XVIII, se ejecución se ejecutó entre 1780 y 1785, fecha última está en la cual el joven Don Ignacio Figueredo Gegundes contrajo matrimonio con Doña Ana Josefa Mena, estableciendo en ella su hogar. Allí, en la suntuosa alcoba matrimonial, nacieron los siete hijos de esta adinerada pareja. En 1786 nació la primogénita Josefa Antonia, luego en 1788 vino al mundo el niño que la historia se conoce como el Coronel Fernando Figueredo, a quien el destino le reservo el título de prócer de la independencia, siendo considerado uno de los oficiales más leales al libertador. Posteriormente, nacieron los otros cinco, entre ellos Faustino y José María, dos próceres que fueron sacrificados por la guerra; además Agueda, María del Rosario y María del Rosario Socorro.
 Nació en San Carlos de Austria el 29 de abril de 1788 y fue bautizado en la Parroquia de la Inmaculada Concepción el 02 de mayo del mismo año, siendo apadrinado por su tío Santiago Figueredo Figueredo (primo hermano de su padre) y por su tía abuela Tomasa Figueredo y Burgos (mujer de José Figueredo Matute y madre de Santiago), recibiendo en la ceremonia los nombres de Pedro José (seguramente en honor de su tío paterno homónimo), pero siempre fue conocido con el nombre de Fernando.
 Comenzó a servir en la causa revolucionaria en 1810, cuando contaba con 22 años, y dos años después, el 18 de abril de 1812, cayó prisionero en Araure en la derrota que le infligió el Capitán Francisco Mármol al Coronel Florencio Palacios.
 Estuvo siete meses en las prisiones de Coro y Puerto Cabello, en compañía de su tío Pedro José Figueredo Segundes a quien se le siguió causa de infidencia, puesto en libertad se unió a Bolívar y siguió en Campaña. En marzo y abril de 1814 se halló con Rafael Urdaneta en los sitios de San Carlos, y pérdida la República, emigró con este a Nueva Granada en 1815. Peleó en Casanare, y en 1816, ya Teniente Coronel, estuvo con Páez en Apure y luego con Piar y Sedeño invadió Guayana. En 1818 hizo con Bolívar la Campaña contra Morillo, donde éste salió vencedor, de perdido que estuvo y el 20 de mayo de 1818 sufrió con Sedeño la derrota que les dio el terrible Morales en la “Batalla de la Laguna de los Patos”, donde murió su hermano, el Capitán Don Miguel Faustino Figueredo, el 02 de abril de 1819, fue uno de los vencedores con Páez en La Queseras del Medio, y con Bolívar en la Campaña Inmortal de Boyacá, donde perdió a su hermano, el Teniente José María Figueredo.
En 1820 ya Coronel hizo la Campaña que culmino gloriosamente el 24 de junio de 1821 en Carabobo. Más tarde fue Comandante de Armas de San Carlos, durante tres años y luego, en la Provincia de Carabobo hasta 1827, que obtuvo Licencia Temporal. Contrajo matrimonio en San Carlos el 02 de junio de 1828 con María Natividad Guardiana Ramona de la Trinidad de Herrera y Solano, Teniente Coronel de Caballería y de María Josefa Adriana Valdez y Salazar.
 Falleció en Nutrias, Provincia de Barinas, víctima de la disentería, el 18 de mayo de 1840. Su esposa mando a traer sus resto desde Barinas, fueron enterrados en la Santa Iglesia Concepción y en 1937 exhumados y llevados en Procesión Cívica a la Plaza Figueredo, donde fue Orador el Bachiller Rafael Saturno Guerra, para ese momento encargado en la Gobernación del Estado Cojedes y de aquí llevados a Caracas por una Comisión de personalidades y enterrados en el Panteón Nacional donde reposan sus resto como un héroe de nuestra Independencia.
Uno de los héroes que tenemos en nuestro estado Cojedes, por el cual nos llena de identidad y nos honra como venezolano.
 Samuel Omar Sánchez Terán
Miembro de la Red de Historia, Memoria y Patrimonio de Cojedes.

jueves, 26 de abril de 2012

219 años del nacimiento del Procer Cojedeño Manuel Manrique

Síntesis del General Manuel Manrique

 La Villa de San Carlos de Austria, era en las postrimerías del siglo XVIII y en los primeros años del siglo IXX, una de las ciudades más ricas y prósperas de la Capitanía General de Venezuela. Importantes y ricas familias habitaban el San Carlos de entonces, entre ellas se destacaba la que formaban Don Juan Miguel Manrique de la Sierra y Doña María de Jesús Villegas y Salazar con sus 12 hijos, 7 varones y 5 hembras de los cuales el 6°, nació el 26 de abril de 1793 con el nombre de Manuel Manrique.

 Como era costumbre entre las familias de la nobleza española, recibió las aguas lustrales, seis días después de su nacimiento, el día 2 de mayo de 1793, de Don Lorenzo de la Peña y Torres, Cura Rector de la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción en la Villa de San Carlos de Austria. Fueron sus Padrinos Don Manuel Manrique de la Sierra y Doña Juana Cathalina Manrique de la Sierra, sus únicos tíos paternos. El lugar de nacimiento fue la casona de dos plantas que estaba situada en la intersección de las Calles Páez y Manrique donde está actualmente la cancha deportiva atrás de la casa llamada El Cuartel General durante la Campaña Admirable y que ahora ocupa el Colegio Juan Pablo Segundo.

En 1810, a los 16 años de edad, está participando en la expedición a Coro que mandaba el Marqués del Toro, donde recibe su bautismo de fuego. Bajo las órdenes del General Francisco de Miranda toma parte en la Batalla de El Morro de Valencia en 1811. Cuando el terremoto de 1812 está en Barquisimeto donde desempeña el cargo de 2do. Comandante de la Guarnición a las órdenes del Coronel Diego Jalón. Este Benemérito Jefe resulta gravemente herido y Manrique asume el mando de las fuerzas y ante el avance de Monteverde, que en Siquisique se había unido a Reyes Vargas y , ante la superioridad numérica de aquellos, se retiro hacía Araure y San Carlos en espera de mejores oportunidades. Toma parte en todas las batallas.

En los meses finales de 1813, noviembre y diciembre, Bolívar tiene que dirigir personalmente las operaciones militares y lo hace con éxito; gana la batalla de Vigirima el 10 de noviembre y el 7 de diciembre vence a Caballos en Araure; acción donde se cubrió de gloria Manuel Manrique, al mando del Batallón sin Nombre, que en esa gloriosa batalla lucho con tanto denuedo, valor y temeridad, que el Libertador le dio el nombre de Batallón Vencedor de Araure. Perdida la República en 1814, Manrique acompaña al general Urdaneta con su genial retirada desde San Carlos hasta los Llanos de Casanare. En año de 1815 aparece combatiendo en San Cristóbal de la Calzada. El año de 1816,a los 23 años de edad ostenta el grado de Coronel y se desempeña como Jefe del Estado Mayor del Ejército del General Páez, con ese rango participa en la batalla del Yagual y toma de Achaguas.

 Enterado del regreso de El Libertador a Venezuela; obtiene licencia de Páez y se encamina hacía Guayana para reunirse y así lo hacía a fines de agosto. El mismo Libertador le comisiona en compañía del Coronel Vicente Parejo para q ue gestione ante Páez el reconocimiento de su autoridad, exitosa gestión que culminó con el sometimiento del caudillo llanero a la Suprema autoridad de Bolívar. Vuelve con Bolívar y lo acompaña en las acciones de Calabozo, Uriosa, El Sombrero y Sémen, libradas contra Morillo el año de 1818. Restablecido de sus dolencias, nuevamente lo encontramos en Apure participando en la campaña como Ayudante General del Estado Mayor del Libertador.

 El año de 1919, comandando un cuerpo de tropas formadas por Británicos y Venezolanos, marcha al Apure y allá lo encontramos participando en la Junta de jefes que se reunió en la aldea de Setenta. En 1821 lo vamos a encontrar en la gloriosa Batalla de Carabobo, mandando la Primera Brigada de la Guardia y en plena acción, cuando muerte heroicamente el Coronel Ambrosio Plaza, asume el mando de la 3° División del Ejercicito Libertador.

Obtenido el magnífico triunfo de Carabobo, Manrique va a Caracas con Bolívar y Páez, ellos le envían en persecución del Coronel José Pereira, quien capitula y se rinde. Designado Comandante General de las Fuerzas sitiadoras de Puerto Cabello, fija en esa ciudad su Cuartel General y expide un bando con el fin de evitar el aprovisionamiento de los sitiados.

 En ésta ciudad le llegan despachos de Bogotá, con el nombramiento de Intendente y Comandante General del Departamento del Zulia formado por las Provincias de Coro, Maracaibo, Trujillo y Mérida. El 15 de agosto a las 5 de la tarde, el último Capitán General de Tierra firme abandona, triste y enfermo, la rada en ocho buques con dirección a Cuba, después de entregar el resto de la flota realista, la ciudad de Maracaibo y los Castillos de San Carlos y Puerto Cabello, obligándose a dar por terminada oficialmente la ocupación de territorio colombiano. Manuel Manrique, combatió en Bárbula, Las Trincheras, Araure, El Yagual, Angostura, Calabozo, El Sombrero, Sémen, Ortiz, Los Patos, Gámeza, Vargas, Pitayo y Maracaibo. Había hecho la Campaña de Guayana con Piar y con Bolívar; la de Apure con Páez; la de Nueva Granada y Venezuela con el Libertador.

 Era un militar de fibra comprobada y como Jefe