jueves, 18 de febrero de 2016

Historia Matria



Prócer General José Félix Ribas.
A 201 años de su muerte.


         General en jefe del Ejército de Venezuela durante la guerra de Independencia. Nació en Caracas el 19 de diciembre de 1775, hijo de Marcos Ribas y Petronila Herrera Martínez. Fue el menor de diez hermanos, su primera educación la recibió en una escuela colonial.
            El 1 de febrero de 1796 contrajo matrimonio con María Josefa Palacios, tía de Simón Bolívar. Con los Montillas, los Salías, los Bolívar y otros integro aquel grupo gestor del movimiento que culmino con los sucesos del 19 de abril de 1810.
            En esa misma fecha, Ribas ocupo en el Ayuntamiento una banca de Diputado por el pueblo y por los pardos. El 25 del mismo mes, fue elegido uno de los miembros de la Junta Suprema que se organizó para gobernar a Venezuela, a raíz de la destitución del Capitán general Vicente de Emparan y Orbe.
            Después, por decisión de la Junta Suprema, fue desterrado junto con sus dos hermanos Francisco José y Juan Nepomuceno a una isla extranjera, por participar en una protesta pública por el asesinato cometido en Quito, el 02 de agosto de 28 patriotas por las autoridades realista.
            En abril de 1811 Ribas fue llamado nuevamente a Venezuela, por el nuevo Triunvirato ejecutivo, formado por el Doctor Cristóbal Mendoza, Juan de Escalona y Baltasar Padrón. Su primera tarea militar había sido la creación del batallón de Milicias Regladas de Blancos de Barlovento, en 1810 como coronel vivo y efectivo. Bajo las órdenes del general Francisco de Miranda hizo la campaña contra Domingo de Monteverde (1812); en esa ocasión fue enviado con su batallón en refuerzo del Coronel Juan Pablo Ayala, quien defendía el portachuelo de Guaica. De allí paso a Caracas en calidad de Comandante Militar de la ciudad, en sustitución de Juan Nepomuceno Quera, tras la pérdida de la Primera República, emigro a Nueva Granada.
            En Ocaña se unió a Bolívar a comienzos de 1813, y con él mancho a San José de Cúcuta, y actuó en la batalla victoriosa librada en aquella localidad contra el coronel Ramón Correa (28/02/1813). Mando la división de retaguardia en la Campaña Admirable, iniciada en Cúcuta el 14 de mayo de 1813. Triunfo en Niquitao, en Los Horcones, por su meritoria actuación militar Bolívar, le confiere el título deMariscal de Campó de los Ejércitos de Venezuela y Comandante General de las armas Libertadores. Concluida la campaña, Bolívar lo nombró gobernador militar de la ciudad de Caracas y Comandante de la provincia de Caracas.
            El 17 de octubre de 1813, merced  al decreto de Bolívar sobre uniformes, divisas y graduaciones, cambio el título de Mariscal  por el de general de división, su equivalente.
            Durante los días 23, 24  y 25 de noviembre de 1813, combatió con éxito en la batalla de Vigirima contra el regimiento de Granada, el cual obligo a replegarse a Puerto Cabello, donde tomo el mando de las fuerzas sitiadoras y con ellas tomó por asalto al pueblo exterior y los fuertes de Trincherón y San Luis.
            En 1813, José Félix Ribas se hizo merecedor de la Orden de los Libertadores, recién creada por Simón Bolívar.
            Después de haber vencido a Vicente Campos Elías en la Puerta (03/02/1814), José Tomas Boves organizo tres columnas: una Francisco Tomas Morales, por La Victoria se dirigió hacia Caracas; la tercera se quedó en Villa de Cura como reserva.
            Boves estaba prácticamente a las puertas de la capital, por ello Bolívar le impartió órdenes a José Félix Ribas que defendiera La Victoria hastavencer o morir. Y fue este uno de los más bregados encuentros sostenidos entre patriotas y realista en aquellos primeros años de la gesta emancipadora.
            Tuvo la épica batalla aquel 12 de febrero de 1814, y un hecho importante que debemos destacar es que Boves no participo en esa batalla, pues se encontraba en Villa de Cura restableciéndose de un herida sufrida en La Puerta, donde cayó vencido Campo Elías quien sería precisamente el que pondría las acciones a favor de los republicanos en la Victoria, cuando llego con una fuerza de 220 hombres desde San Mateo. “La Legión infernal” fue comandada en ese encuentro  por Francisco Tomás Morales, quien no tenía nada que enviarle nada al asturiano en cuanto a maldad. En dicha victoria entregaron sus vidas jóvenes estudiantes de la Universidad y del Seminario ahí José Félix Ribas conquisto el título de Vencedor de los Tiranos.
Regreso a Caracas y de ahí marcho contra Rosete y lo venció en Charallave (20 de febrero), Un mes más tarde, de Caracas condujo nuevamente sus fuerzas hacia Ocumare del Tuy, contra Rosete a quien venció el 20 de marzo, este triunfo le valió su ascenso a general en jefe el 23 de marzo.
            Después de la derrota sufrida antes las fuerza de Boves en La Puerta (15/06/1814), Bolívar se retiró a Caracas y de acuerdo con Ribas trato de organizar  la defensa de la Ciudad, pero vista la imposibilidad para ello, decidió ejecutar lo que se conoce como la Emigración a Oriente. Ribas le acompaña, mientras Bolívar llevaba a cabo en Barcelona las operaciones que concluyeron con su derrota en la batalla de Aragua de Barcelona (17/08/1814).
            Ribas, con el resto de las fuerza, espera en Caracas. De Barcelona paso Bolívar a Cumaná, donde se embarcó (25/08/1814) en el buque de José Bianchi para tratar de salvar los suministros confiados a este marino.
            El 5 de septiembre Bolívar en Carúpano, durante ese lapso Ribas había asumido el mando en Jefe del ejército del Libertador, por ausencia de su titular. El 8 del mismo mes, después de haber sido desconocida su autoridad por Ribas y Manuel Piar, Bolívar y Santiago Mariño se embarcaron para Cartagena de Indias, en compañía de D'Elhuyar, Mariano Montilla, José Francisco Azcue y otros.
            Ribas se trasladó a Maturín con sus tropas y con las dejadas por Bolívar en coordinación con el general José Francisco Bermúdez realizo las operaciones finales de la Segunda República. El 5 de diciembre se enfrentó a Boves en la sabana de Úrica donde fue derrotado por el jefe realista. Días más tarde organizo en Maturín una fuerza y de nuevo los realistas lo vencieron (4/12/1814).
            De aquella plaza se retiró Ribas al alto llano, al cabo de varios días de incesante marcha, llegaron a las montañas de Tamanaco, cerca de la población guariqueña de Valle la Pascua. José Félix Ribas, se internó a fin de buscar posibilidad de continuar la resistencia contra la denominación realista. Las autoridades españolas lo ubicaron y fue detenido.
            No se conformaron los esbirros en propinarle toda clase de tortura sino que, por orden de las autoridades de la ocupación española, su cuerpo fue despedazado, sus miembros ensangrentados fueron colgados en postes y con carteles denigrantes, a las puertas de las principales poblaciones.
            En la entrada de Caracas, en el sector conocido como La puerta de Caracas, al norte de la parroquia La Pastora fue colocada su cabeza en una jaula después de hervirla en aceite.
            Allí estuvo hasta la derrota de los españoles en la batalla de Carabobo, actualmente existe un monumento en el lugar que recuerda la brutalidad de la, ocupación española.
            Hoy 31 de enero de 1816, a 201 años de la muerte cruel del General José Félix Ribas, Héroe de la Independencia de Venezuela.
            La Patria aun llora su muerte y protesta la crueldad de la ocupación, donde este prócer es un paradigma del valor, la audacia, la justicia y el respeto a los demás, igualmente sus resto deben reposar el Panteón Nacional.

   Honor a este gran Héroe de la Patria.

Trabajo de Investigación de.
Licenciado Samuel Omar Sánchez Terán.

Batalla de La Victoria , 202 años de la gesta Épica

En sus 202  años de la Épica gloriosa Batalla de La Victoria.
Honor a los Héroes

Licenciado. Samuel Omar Sánchez Terán.

La batalla de La Victoria fue una de las guerras de la Independencia de Venezuela, en las que fuerza realistas al mando de José Tomas Boves intentaron tomar la ciudad de La Victoria, pero fueron rechazadas por un contingente republicano, en su mayoría estudiantes, liderados por el general José Félix Ribas.
No obstante ese importante triunfo, el año de 1814 seria dramático para la causa patriota, al final del mismo caería la II Republica, surgida de la Campaña Admirable realizada por Bolívar entre los meses de abril y agosto del año anterior.
De Araure a La Victoria.

En los meses finales del año de 1813, los patriotas no las tenían todas consigo, a pesar del triunfo de Bolívar y Manuel Manrique en la Batalla de Araure, que tuvo lugar el 5 de diciembre en ese escenario del hoy estado Portuguesa.
JoséFélix Ribas era uno de los 11 generales en Jefe que tuvo la gesta emancipadora. Era tío político de Bolívar al haberse casado con Josefina Palacios, había sido expulsado de su tierra natal por su radicalismo, pero cuando sonaron los primeros tiros, fue uno de los primeros en emprender la lucha y estuvo en varios encuentros de la Campaña Admirable con su sobrino político.
Boves y Francisco Rosete, eran los terrores de los republicanos en aquel año 1814. Su avance sobre Caracas desde los Valles de Aragua tenía en ascuas a la Vicente Campo Elias, era derrotado en La Puerta por las tropas de Boves, Caracas se colocaba como presa fácil para los 12 mil hombres del asturiano Boves y organizaría sus huestes en Villa de Cura disponiéndolas en tres columnas: una quedaría allí como reserva; otra marcharía a Caracas por los Valles del Tuy al mando de Francisco Rosete; la otra estaría bajo las ordenes de Francisco Tomas Morales, con un fin eminente: cortar las comunicaciones entre Bolívar y Ribas, el primero en Valencia y el segundo en Caracas. Ribas es ascendido a General de División de los Ejércitos de Venezuela en octubre de 1813 era orden expresa del Libertador, defender la consolidación de la Republica en la región central.
Ribas un estratega se ve desde el 12 de enero hasta el 7 de febrero de 1814, reclutando, entrenando, administrando y disciplinando a los nuevos combatientes, moviéndose entre Caracas y La Guaira. Carteles y efusivos bandos aparecían pegados en todas las esquinas, los toques de corneta hacían temblar a mujeres y hombres; y en las plazas públicas los pelotones de fusilamiento efectuaban las ejecuciones de los que se negaban a enlistarse.
“Todos los individuos, desde la edad de doce años hasta la de sesenta, sin excepción alguna, deberán hallarse en la Plaza de la Catedral, con las armas que cada uno tenga para formar compañías y establecer un plan de defensa de esta Capital, con advertencia que el que no cumpliese esta orden, sera tratado como reo Lesa Patria, y por lo tanto en el mismo día juzgado militarmente”.
Ribas, ante la poca afluencia de voluntarios, advirtió categóricamente: “Se repetirá pues, el toque de alarma a las 4 de la tarde de esta día, y todo aquel que no se presente a la Plaza Mayor y se encontrase en la calle o en su casa sea de edad o condición que fuese será pasado por las armas sin más que tres horas de capilla, ni otra justificación que la bastante para ser constancia su inasistencia”.
Los estudiantes y el amor a la Patria Libre.
A pesar de que el Rector de la Universidad de Caracas, Gabriel Lindo, estuvo en contra de la decisión, 85 estudiantes universitarios respondieron al llamado urgente del General Ribas. Para aquella época la población estudiantil no pasaba de 100 matriculados, debido al pésimo estado de las instalaciones que dejaron el terremoto de 1812 y dada la escasez de docentes. Entre los 12 y los 19 años oscilaba la edad del grupo de adolescentes que cambiaban el libro por el fusil y la lanza, la apacibilidad del aula por la ferocidad del campo de batalla. Ribas personalmente les enseñaría a sujetar los rifles, sostener el machete, armar barricadas y otras claves para el combate.
“Todos marchan contentos, diríase que están de vacaciones ¡Pobres niños! ¡Ligero bozo sombrea apenas la sangre generosa de sus padres que sienten correr ardiente por las venas, y  van a derramarla! ¡La Patria lo reclama!”.
Pescaso para disputarnos la Victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria, mostrarle vuestra omnipotencia. Con esta jornada que ha de ser memorable, no podemos optar entre vencer o morir; es necesario vencer. ¡Viva la Republica!”.
Con estas palabras motivo el sentimiento de identidad, de amor por la patria misma, vencer a los tiranos que pisaban nuestro suelo, y España queriendo imponer su monarquía de Reyes, Ribas junto con su batallón darían la vida por la Libertad de este suelo patrio.
Todo ardería, cañones, fusilería, bayonetas, lanzas y cuchillos; los gritos pavorosos de los soldados caídos y el resuello de los caballos espantados abundaron en aquella escena sangrienta.
A las cuatro de la tarde, cuando ya las fuerzas atrincheradas de los independentista rayaban en la desesperación, apareció entre la tormenta de humo y tierra el refuerzo tan esperado de Vicente Campo Elías y Antonio Ricaurte, con 400 hombres de caballería, desde las afueras de San Mateo. Ribas aprovecho ese momento y con sus 100 mejores hombres procedió a cubrir el refuerzo y a romper  la línea enemiga con irrefutable bravura; no había lugar para prisioneros y todo el que caía en manos adversarias era ejecutado. A las siete de la noche en medio de aquel océano de sangre, los realistas huyeron despavoridos en el desorden. Así cumplió el ejército de Ribas con la Patria.
EL VENCEDOR DE LOS TIRANO EN LA VICTORIA.
Con ese énfasis y en mayúsculas, el Libertador eternizaría la figura del General José Félix Ribas en su proclama: “Sobre quien la adversidad no pueda nada”, horas después de saberse el triunfo.
Vale la pena destacar que Ribas en su parte oficial señala la muerte de ilustres soldados y entre los combatientes ascendidos por el Libertador a petición de Ribas, a los soldados “Huesitos” y “Veneno”, el primero ascendido a subteniente y el segundo a sargento; eran tal vez, ambos estudiantes o simples jóvenes de Caracas.
“Toda la División que entro en acción el 12 de febrero en La Victoria tendrá el privilegio de llevar en la manga izquierda de la casaca un escudo con el mote de DEFENSORES DE LA VICTORIA”, expreso Bolívar el 17 de febrero.
El 10 de febrero de 1947, la Asamblea Constituyente decreto celebrar cada aniversario de la batalla como Día de la Juventud, en honor  a los jóvenes que lograron esta importante Victoria.
En todo el país se lleva a cabo actos conmemorativos del Día de la Juventud, pero los actos centrales se realizan en la ciudad de La Victoria, en la plaza principal que lleva el nombre del héroe José Félix Ribas.
Este monumento lo decreto el presidente Andueza Palacio pero fue inaugurado el 13 de febrero de 1895.
José Félix Ribas, fue un hombre infatigable, audaz, un revolucionario a carta cabal, fiel al ideal Bolivariano decidido que, luchando por la libertad de su patria, sacrifico hasta su propia vida.
También por su desprendimiento, porque siendo miembro de una familia rica, lo abandono todo por el bien de su país, hoy más que nunca estamos resueltos a vencer.
Es un ejemplo de constancia y superación ante cualquier obstáculo, con un apego a sus principios que los jóvenes revolucionarios deben cultivar para la felicidad de nuestro pueblo, para defenderlo ante cualquiera que trate de ultrajar el suelo patrio de la República Bolivariana de Venezuela.
Este ideal es reflejado en el árbol de las tres raíces…Simón Rodríguez, Simón Bolívar, Ezequiel Zamora, llamando a defender nuestra soberanía, a tomar conciencia de identidad, así como esos miles de soldados y mujeres, de nombres  desconocidos, lucharon en las batallas de nuestra Independencia; por el amor a la patria,  tenían claro la Libertad de Venezuela, de ahí que esta generación de oro de jóvenes, como los bautizó el eterno Comandante Hugo Chávez Frías, en sus manos queda el futuro, para seguir adelante y llevar a nuestra Venezuela a ser independiente, a tener conciencia de identidad y sobre todo, que  esta basado en el Plan de la Patria, es nuestra guía de triunfo, seamos esos combatientes de esa gloriosa Batalla de La Victoria y recordemos siempre estas dos frases:
“No podemos optar entre vencer o morir; es necesario vencer”. Jose Félix Ribas.
          “No haremos el futuro grande, que estamos buscando, si no conocemos el pasado”. Hugo Rafael Chávez Frías

 Licenciado. Samuel Omar Sánchez Terán.

La batalla de La Victoria fue una de las guerras de la Independencia de Venezuela, en las que fuerza realistas al mando de José Tomas Boves intentaron tomar la ciudad de La Victoria, pero fueron rechazadas por un contingente republicano, en su mayoría estudiantes, liderados por el general José Félix Ribas.
No obstante ese importante triunfo, el año de 1814 seria dramático para la causa patriota, al final del mismo caería la II Republica, surgida de la Campaña Admirable realizada por Bolívar entre los meses de abril y agosto del año anterior.
De Araure a La Victoria.
En los meses finales del año de 1813, los patriotas no las tenían todas consigo, a pesar del triunfo de Bolívar y Manuel Manrique en la Batalla de Araure, que tuvo lugar el 5 de diciembre en ese escenario del hoy estado Portuguesa.
JoséFélix Ribas era uno de los 11 generales en Jefe que tuvo la gesta emancipadora. Era tío político de Bolívar al haberse casado con Josefina Palacios, había sido expulsado de su tierra natal por su radicalismo, pero cuando sonaron los primeros tiros, fue uno de los primeros en emprender la lucha y estuvo en varios encuentros de la Campaña Admirable con su sobrino político.
Boves y Francisco Rosete, eran los terrores de los republicanos en aquel año 1814. Su avance sobre Caracas desde los Valles de Aragua tenía en ascuas a la población Capitalista, y correspondió precisamente a Ribas frenan esa incursión de los mandos realista Boves, Morales y Rosete.
José Félix Ribas.
Un hombre a toda Prueba.
El panorama era terrorífico, el 3 de febrero de 1814, el general republicano Vicente Campo Elias, era derrotado en La Puerta por las tropas de Boves, Caracas se colocaba como presa fácil para los 12 mil hombres del asturiano Boves y organizaría sus huestes en Villa de Cura disponiéndolas en tres columnas: una quedaría allí como reserva; otra marcharía a Caracas por los Valles del Tuy al mando de Francisco Rosete; la otra estaría bajo las ordenes de Francisco Tomas Morales, con un fin eminente: cortar las comunicaciones entre Bolívar y Ribas, el primero en Valencia y el segundo en Caracas. Ribas es ascendido a General de División de los Ejércitos de Venezuela en octubre de 1813 era orden expresa del Libertador, defender la consolidación de la Republica en la región central.
Ribas un estratega se ve desde el 12 de enero hasta el 7 de febrero de 1814, reclutando, entrenando, administrando y disciplinando a los nuevos combatientes, moviéndose entre Caracas y La Guaira. Carteles y efusivos bandos aparecían pegados en todas las esquinas, los toques de corneta hacían temblar a mujeres y hombres; y en las plazas públicas los pelotones de fusilamiento efectuaban las ejecuciones de los que se negaban a enlistarse.
“Todos los individuos, desde la edad de doce años hasta la de sesenta, sin excepción alguna, deberán hallarse en la Plaza de la Catedral, con las armas que cada uno tenga para formar compañías y establecer un plan de defensa de esta Capital, con advertencia que el que no cumpliese esta orden, sera tratado como reo Lesa Patria, y por lo tanto en el mismo día juzgado militarmente”.
Ribas, ante la poca afluencia de voluntarios, advirtió categóricamente: “Se repetirá pues, el toque de alarma a las 4 de la tarde de esta día, y todo aquel que no se presente a la Plaza Mayor y se encontrase en la calle o en su casa sea de edad o condición que fuese será pasado por las armas sin más que tres horas de capilla, ni otra justificación que la bastante para ser constancia su inasistencia”.
Los estudiantes y el amor a la Patria Libre.
A pesar de que el Rector de la Universidad de Caracas, Gabriel Lindo, estuvo en contra de la decisión, 85 estudiantes universitarios respondieron al llamado urgente del General Ribas. Para aquella época la población estudiantil no pasaba de 100 matriculados, debido al pésimo estado de las instalaciones que dejaron el terremoto de 1812 y dada la escasez de docentes. Entre los 12 y los 19 años oscilaba la edad del grupo de adolescentes que cambiaban el libro por el fusil y la lanza, la apacibilidad del aula por la ferocidad del campo de batalla. Ribas personalmente les enseñaría a sujetar los rifles, sostener el machete, armar barricadas y otras claves para el combate.
“Todos marchan contentos, diríase que están de vacaciones ¡Pobres niños! ¡Ligero bozo sombrea apenas la sangre generosa de sus padres que sienten correr ardiente por las venas, y  van a derramarla! ¡La Patria lo reclama!”.
Así el General Ribas, en la mañana del 8 de febrero de 1814, parte con sus 1500 combatientes y cinco piezas de artillería hacia la población aragüeña de La Victoria, localidad donde confluyen el camino de Valencia a Caracas y el sendero de los llanos, sitio escogido por él para frenar el avance de Boves. El Libertador, desde el Cuartel General de Valencia, lanzo una centelleante proclama en apoyo a la tropa de Ribas, horas antes de la batalla: “Hoy la Libertad, el Honor y la Religión insultada por la más despreciable facción, los llaman con sus sagradas voces. Seguid a vuestro Jefe que os ha conducido siempre a la Victoria, y os dado la Libertad”.
El 10 de febrero llega el ejército de Ribas a la Victoria, la estrategia seria, sobre todo defensiva, el ejército realista los triplicaba en número. Después de algunas escaramuzas iniciales en las poblaciones de San Mateo y Pantanero, con la tropa enemiga dirigidas por Morales, Boves herido se había quedado en Villa de Cura.
Organiza una táctica en cuadricula; los hombres más experimentados ocupan sitios más visibles, mientras que los jóvenes se atrincheran en improvisados muros y paredones, entre las instalaciones de la iglesia y las casas circunvecinas. El atrincheramiento tenaz hacia difícil el ataque de la caballería y los escombros y las barricadas desesperarían al enemigo.
La tierra se estremeció al amanecer del 12 de febrero, justo al ver la cabalgata asesina a pocos kilómetros de distancia, Ribas eleva su espada y grita: “Soldados; lo que tanto hemos deseado va a realizarse hoy, he ahí a Boves. Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aun me parece escaso para disputarnos la Victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria, mostrarle vuestra omnipotencia. Con esta jornada que ha de ser memorable, no podemos optar entre vencer o morir; es necesario vencer. ¡Viva la Republica!”.
Con estas palabras motivo el sentimiento de identidad, de amor por la patria misma, vencer a los tiranos que pisaban nuestro suelo, y España queriendo imponer su monarquía de Reyes, Ribas junto con su batallón darían la vida por la Libertad de este suelo patrio.
Todo ardería, cañones, fusilería, bayonetas, lanzas y cuchillos; los gritos pavorosos de los soldados caídos y el resuello de los caballos espantados abundaron en aquella escena sangrienta.
A las cuatro de la tarde, cuando ya las fuerzas atrincheradas de los independentista rayaban en la desesperación, apareció entre la tormenta de humo y tierra el refuerzo tan esperado de Vicente Campo Elías y Antonio Ricaurte, con 400 hombres de caballería, desde las afueras de San Mateo. Ribas aprovecho ese momento y con sus 100 mejores hombres procedió a cubrir el refuerzo y a romper  la línea enemiga con irrefutable bravura; no había lugar para prisioneros y todo el que caía en manos adversarias era ejecutado. A las siete de la noche en medio de aquel océano de sangre, los realistas huyeron despavoridos en el desorden. Así cumplió el ejército de Ribas con la Patria.
EL VENCEDOR DE LOS TIRANO EN LA VICTORIA.
Con ese énfasis y en mayúsculas, el Libertador eternizaría la figura del General José Félix Ribas en su proclama: “Sobre quien la adversidad no pueda nada”, horas después de saberse el triunfo.
Vale la pena destacar que Ribas en su parte oficial señala la muerte de ilustres soldados y entre los combatientes ascendidos por el Libertador a petición de Ribas, a los soldados “Huesitos” y “Veneno”, el primero ascendido a subteniente y el segundo a sargento; eran tal vez, ambos estudiantes o simples jóvenes de Caracas.
“Toda la División que entro en acción el 12 de febrero en La Victoria tendrá el privilegio de llevar en la manga izquierda de la casaca un escudo con el mote de DEFENSORES DE LA VICTORIA”, expreso Bolívar el 17 de febrero.
El 10 de febrero de 1947, la Asamblea Constituyente decreto celebrar cada aniversario de la batalla como Día de la Juventud, en honor  a los jóvenes que lograron esta importante Victoria.
En todo el país se lleva a cabo actos conmemorativos del Día de la Juventud, pero los actos centrales se realizan en la ciudad de La Victoria, en la plaza principal que lleva el nombre del héroe José Félix Ribas.
Este monumento lo decreto el presidente Andueza Palacio pero fue inaugurado el 13 de febrero de 1895.
José Félix Ribas, fue un hombre infatigable, audaz, un revolucionario a carta cabal, fiel al ideal Bolivariano decidido que, luchando por la libertad de su patria, sacrifico hasta su propia vida.
También por su desprendimiento, porque siendo miembro de una familia rica, lo abandono todo por el bien de su país, hoy más que nunca estamos resueltos a vencer.
Es un ejemplo de constancia y superación ante cualquier obstáculo, con un apego a sus principios que los jóvenes revolucionarios deben cultivar para la felicidad de nuestro pueblo, para defenderlo ante cualquiera que trate de ultrajar el suelo patrio de la República Bolivariana de Venezuela.
Este ideal es reflejado en el árbol de las tres raíces…Simón Rodríguez, Simón Bolívar, Ezequiel Zamora, llamando a defender nuestra soberanía, a tomar conciencia de identidad, así como esos miles de soldados y mujeres, de nombres  desconocidos, lucharon en las batallas de nuestra Independencia; por el amor a la patria,  tenían claro la Libertad de Venezuela, de ahí que esta generación de oro de jóvenes, como los bautizó el eterno Comandante Hugo Chávez Frías, en sus manos queda el futuro, para seguir adelante y llevar a nuestra Venezuela a ser independiente, a tener conciencia de identidad y sobre todo, que  esta basado en el Plan de la Patria, es nuestra guía de triunfo, seamos esos combatientes de esa gloriosa Batalla de La Victoria y recordemos siempre estas dos frases:
“No podemos optar entre vencer o morir; es necesario vencer”. Jose Félix Ribas.
          “No haremos el futuro grande, que estamos buscando, si no conocemos el pasado”. Hugo Rafael Chávez Frías



domingo, 24 de enero de 2016

Patrono de Los Periodistas San Francisco de Sales



San Francisco de Sales.
Patrono de los Periodistas.




 El 24 de enero celebramos la fiesta patronal de San Francisco de Sales, patrono de los Periodistas y Escritores, a cuyo amparo e intercesión la Iglesia confía a todas aquellas personas que se dedican a la noble profesión del periodismo y al oficio de escribir.

La devoción y la defensa de la fe que caracterizaron a este santo y doctor de la Iglesia son puestas como modelo para los periodistas y escritores, cuyo norte debe ser siempre la difusión de la verdad y la edificación de la humanidad.

Tanto el periodismo como la literatura necesitan del don de la palabra, y a través de ella manifestar la belleza y transmitir toda noticia que sirva para el progreso y el crecimiento espiritual e intelectual de los pueblos. Ambos oficios reclaman, de quien los ejerce, una particular vocación que se antepone ante cualquier interés malsano o sectario.

Quien fue San Francisco de Sales.

Hoy 24 de enero, se celebra la memoria de San Francisco de Sales, patrono de los comunicadores sociales y de los escritores.  San Francisco de Sales, francés del siglo XVII, vivió en el corazón de la reforma protestante como obispo católico en la calvinista Ginebra.

Fue un  destacado autor de espiritualidad y de vida cristiana y fundador e inspirador de Congregaciones Religiosas. Ha sido calificado como “uno de los más fieles trasuntos del Redentor” y de él dijo San Vicente de Paúl que fue “uno de los hombres que mejor ha imitado al Hijo de Dios en su vida mortal”.

Escribió más de 30.000 cartas, con ágil y fresco estilo literario, en las que sobresalió como espléndido comunicador de valores cristianos y humanos.  Introdujo la praxis de dirigirse a los fieles mediante unas hojas u octavillas  como precedente de los modernos medios de comunicación, que se distribuían en los hogares.

Destacó por su hondura intelectual, su calidad humana, su profundidad religiosa, su celo pastoral, su exigencia espiritual y ascética, por sus intuiciones y sentido práctico, realista y concreto. Es el santo del amor de Dios en las distintas circunstancias de la vida. Dotado de grandes aptitudes comunicativas y dotes psicológicas para conocer y acompañar a las personas, sus escritos y sus predicaciones sobresalían por su adaptación a los fieles, por sencillez y profundidad, por su estilo literario y periodístico pulido, cuidado, hermoso, cercano y por su excelente magisterio.

¿Por qué San Francisco de Sales es el Patrón de los Periodistas?

Jugó un papel esencial en el marco de la Contrarreforma. Francisco de Sales nació en Francia en 1567, y murió en 1622. Fue nombrado obispo de Ginebra en 1602, ciudad que había constituido el epicentro de la Reforma llevada a cabo por Calvino. Realizó una labor impresionante en oposición a los herejes protestantes, y fue un maravilloso director espiritual, lo que le llevó a escribir la Introducción a la vida devota (1607), "uno de los libros más leídos en la edad moderna", en palabras de Benedicto XVI.

Por otra parte, de su relación con Santa Juana Francisca de Chantal nació la Orden de la Visitación, congragación femenina que incidía en uno de los caballos de batalla del santo francés: siempre con  humildad, la santidad puede ser alcanzada en las cosas sencillas del día a día. Así, en la obra antes mencionada, Introducción a la vida devota, expresa la necesidad de implantar en los laicos, en definitiva, en todos los hombres, sea cual sea su condición, el deseo de seguir fielmente al Señor. Como vemos, una idea completamente actual, a la cual el Concilio Vaticano II proporcionó un gran empuje. Posteriormente, en 1616, escribió el famoso Tratado del amor de Dios, obra de alto contenido místico, que también trataba la relación intrínseca entre razón y fe. Fue proclamado Doctor de la Iglesia por Pío IX en la segunda mitad del siglo XIX.

 Se cuenta de él que intentando convertir a los protestantes, al ver que por miedo o por otros motivos éstos no se dejaban predicar, preparó unas hojitas que por la noche repartía en las puertas de las casas. A esta inteligente estrategia apostólica, se suma también su obra Controversias, ejemplo de periodismo católico certero y astuto.

Después de una temporada atendiendo a las comunidades religiosas de su diócesis, fatigado por su gran labor apostólica,  fallece el 28 de diciembre de 1622 en Lyon (55 años).

En 1665 fue canonizado por el papa Alejandro VII, fijando la Iglesia Católica su fiesta litúrgica el 24 de enero. En 1877 recibió el título de Doctor de la Iglesia por la eminencia de sus obras y por su vida ejemplar.

Así mismo, es considerado el Santo de la Amabilidad. Prueba de ello son las 33 piedras que obtuvieron de su vesícula biliar el día de su muerte, signo de los constantes esfuerzos por mitigar los corajes que hacía, siempre teniendo un rostro sereno o una sonrisa.
Desde esta trinchera, quiero felicitar a todos los colegas comunicadores sociales y escritores de mi amada Venezuela y del resto del mundo, y que nuestro Patrono San Francisco de Sales, nos infunda sabiduría, paciencia y nos guie en este nuevo mundo de tecnología para hacer un buen trabajo periodístico, igualmente ser unos buenos escritores.

Licenciado en Comunicación Social y Escritor.
Samuel Omar Sánchez Terán.
El hijo de Samuel Elías “el morocho” y doña Carlota.

domingo, 10 de enero de 2016

Historia e Identidad

A 156 años de la muerte del General del Pueblo. Ezequiel Zamora.
El General del Pueblo.


Ezequiel Zamora, nació en Cùa, estado Miranda, el 1 de febrero de 1817, huérfano de Alejandro Zamora un Capitán de la Independencia y su madre Paula Correa.
Su educción fue rudimentaria, sensibilizado por el atropello al pueblo, que percibía en su recorrido por los llanos comprando ganado y desde el mostrador de su modesta pulpería en Villa de Cura, Zamora decidió emprender una carrera política, como delegado liberal quedo electo en la lista de postulados para las elecciones de 1846, pero su registro, junto al de centenas de liberales, fue anulado como parte del plan de fraude planificado por Páez.
En 1846, se levantó en armas, en Barlovento dirigidos por Manuel Echandia, Mariano Tirado y Tomas Galarraga; en Barbacoa y Tiznados liderados por Pedro Aquino, Segundo Martínez y Evangelisto Cabeza; en Barinas comandados por Pedro Blanco y Julián Díaz; en Guárico con Juan Moronta, Santiago Moreno y Juan Pomposa, igualmente en las serranías de Carabobo y Aragua liderada por Francisco José Rangel, conocido como el “Indio Rangel” fue capturado y decapitado el 14 de marzo de 1847 y su cabeza llevada a José Antonio Páez. Zamora fue hecho prisionero el 25 de marzo de 1847 y condenado a muerte el 27 de julio de ese mismo año. Aun cuando esta insurrección fue derrotada y sus líderes asesinados o encarcelados, la misma profundizo las contradicciones en el seno de las clases dominantes, generando una ruptura entre José Antonio Páez y José Tadeo Monagas, quien bajo la presión popular por Paula Correa, la madre de Zamora, conmutó la pena de muerte por diez años de cárcel en Maracaibo.
Las contradicciones entre las clases dominantes desembocaron en un pacto del Presidente José Tadeo Monagas con los liberales, quienes el 24 de enero de 1848 asaltaron el Congreso Nacional para evitar que la mayoría paecista aprobara un juicio a Monagas. Ezequiel Zamora, quien había escapado de la cárcel el 22 de noviembre de1847, fue incorporado como oficial con el grado de Comandante al ejército Nacional para combatir la rebelión convocada por Páez.
Este último, después de humillantes derrotas militares como la infringida por el Lancero e la Independencia José Cornelio Muñoz, el 10 de marzo de 1848, en la sabana de los Araguatos en Apure, fue apresado en los llanos de Cojedes el 14 de agosto de 1849 por el héroe de la Independencia, General José Laurencio Silva y entregado en custodia al Comandante Ezequiel Zamora, para ser trasladado desde el Campo de Monagas (macapo) hasta la ciudad de Valencia.
El 20 de febrero de 1859 estalla en Coro la Guerra Federal. El General Ezequiel Zamora se puso al frente de la revolución Federal con un programa contra la pena de muerte, contra el peculado y la corrupción, y en favor del sufragio universal. La base ideológica que impulsaba la guerra era la lucha contra los opresores y a favor de los oprimidos. Este logro aglutinar las masas populares que desde la guerra de la independencia eran engañadas con falsas promesas, planteo la eliminación de latifundio y de todas las formas de opresión económica, política y social.
Zamora, de inmediato, se dedicó al trabajo político y a la organización del Ejercicito Federal de Occidente, del cual fue nombrado General de División y Jefe de Operaciones, el 25 de febrero de 1859.
Desde Coro y al frente de un ejército de campesinos, llamado oficialmente Ejército Federal de Occidente, libró una exitosa campaña contra los godos, dirigidos militarmente por el General León Febres Cordero. Los combates de Boca de Yaracuy (22 de marzo), El Palito, Carabobo (23 de marzo), toma de San Felipe (28 de marzo), sitio de Barquisimeto (3 de abril), combate de Araure, Portuguesa, donde se entonó oficialmente el Himno de la Federación (5 de abril), sitio de Barinas (16 de abril), San Lorenzo, 24 horas de cañoneo con las tropas del General José Laurencio Silva (27 de abril), ocupación de Guanare (10 y 12 de mayo) y toma de Barinas (18 de mayo) abrieron las puertas para constituir el Estado Federal de Barinas (22 de mayo de 1859). De hecho los combates de Barinitas (15 de junio) La Bellaca (20 de junio) sitio de Guanare (agosto-septiembre), toma de Barquisimeto (4 de octubre) y centenares de escaramuzas dieron cuenta de la fortaleza político militar del ejército revolucionario. El 2 de agosto de 1859, la oligarquía conservadora derroco al dictador Julián Castro, este hecho fue aprovechado por los federales caraqueños para promover la rebelión desde la plaza de San Pablo en pleno centro, la misma fue sofocada, con un saldo de 60 muertos y centenas de heridos y detenidos, esto se le conoció como la “Sampablera”.
Todas estas victorias el pueblo lo aclamaba como el “General del Pueblo”, por eso Falcón y Guzmán, nunca reconocieron la autoridad de Zamora y mucho menos el programa revolucionario y como quinta columna se dedicaron a frenar el impulso revolucionario de la guerra, como quedó demostrado en distintos sucesos antes y después.
La Batalla de Santa Inés, el 10 de diciembre de 1859, constituyo un verdadero tratado de estrategia y táctica militar, diseñado por Zamora y ejecutado por 5.000 campesinos y campesinas “patas en el suelo” que usando una maniobra de falsa retirada, combinada con el recurso de trincheras, emboscadas y el incendio de la sabana, le dio un golpe estratégico a las tropas de la oligarquía, dirigidas por el General Pedro Estanislao Ramos, los coroneles Manuel Vicente de Las Casas, Olegario Meneses, Antonio Jelambi y el Comandante José María Rubín, entre otros prestigiosos oficiales godos.
Tras la victoria, Zamora se dio a la tarea de perseguir a los restos del ejército godo hasta la cordillera andina, librando intensos combate durante 17 días en Barinas, Maporal, Corozo, Bostero y Curbati.
Ezequiel Zamora y el ejército tomó rumbo al centro, y en el camino resolvió ocupar a San Carlos, a las 10 de la mañana del 10 de enero de 1860 recibió un balazo mortal en la cabeza que le entró por el ojo izquierdo, proveniente de un tirador hasta ahora desconocido, mientras inspeccionaba obras de defensa, como único testigo del hecho Antonio Guzmán Blanco, sobre el cual quedó el señalamiento intelectual del crimen.
Con Zamora moría también la revolución campesina y popular. Por eso la oligarquía celebró en Caracas con la triste y célebre frase, expresada por el fanático de la oligarquía Juan Vicente González: “bala afortunada, bendita sea mil veces la mano que te dirigió”.
El 24 de abril de 1863, Pedro José Rojas, en nombre de Páez y Antonio Guzmán Blanco, representando a Falcón, firmó el tratado de Coche, que puso fin a la guerra Federal.
En esta nueva visión histórica insurgente el espíritu del General del Pueblo Ezequiel Zamora, cabalga por la patria Venezuela, sembrando el ideario Bolivariano del Padre de la Patria Simón Bolívar, y retomando  las consigna, todos somos pueblos y ahora es la verdadera batalla de ideología, de identidad, de pertenencia y es parte del árbol de las  tres raíces junto a Simón Bolívar y Simón Rodríguez, el eterno comandante Hugo Chávez Frías, donde nos identifica con la lucha contra las desigualdad heredaras después de la ruptura del vinculo colonial y nos dice que somos un país rebelde e insurgente, por nuestra venas llevamos el ideario bolivariano y  el eterno Chávez lo retomo como un bastión de las luchas del pueblo venezolano contra el imperialismo y  ahí aquel que se atreva a profanar nuestra tierra soberana, este gran pueblo unido y rodilla en tierra vencerá.

Aun retumban las frases:

“La tierra no es de nadie, es de todos”.
“Respeto al campesino”
“Todos somos iguales”.
“Tierra y hombres libres”.
Zamora Vive en el Pueblo


Samuel…el de Los Malabares.
El hijo de Samuel Elías (el morocho) y Doña Carlota.
Samuel Omar Sánchez Terán.